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Bruno Mars y la montaña Rusa

El martes 28 de noviembre fue un día complicado, desperté sintiendome terrible, y con whatsapp de Pedro en donde me decía que es que se había dado cuenta que era que ya desde hace mucho tiempo no me quería, que no fue una tercera, que no fueron las ganas de vivir cosas nuevas y distintas, que fue que me dejó de amar. Imagina el sonido de mi corazón al leer eso, no solo el corazón, hasta los huesos me sonaron. Desde el sábado estaba rebanandome los sesos pensando mil cosas, porque yo sentía que esto tenía solución, se le podía buscar la vuelta. Tenía los ojos hinchados, rojos, llenos de lágrimas que no dejaban de salir. Lloré sábado, domingo, lunes, martes... Pensé que uno realmente puede secarse de tanto llorar, pero no pasó. El martes 28 tenía un concierto, que veníamos planeando desde hace meses, concierto al que iba a ir por insistencia de Pedro, con mis amigas de Viña, a mi Bruno ni frío ni calor, pero bueno, eran meses de mensajes por un grupo de whatsapp, planificación y demás cosas. El martes 28 fue uno de esos días en los que sentí que no debía salir de mi casa, no fui al trabajo, Pedro se acababa de mudar de la casa, de llevarse toda su ropa e incluso de llevarse a Lucy, la gatita que recién había rescatado. Con el se llevó la poquita esperanza que me quedaba, un poco de mi dignidad y otras tantas cosas que todavía no logro identificar que son. El martes 28 estaba yo desolada pero con el compromiso de recibir a unos amigos e ir a este concierto a pasarla bien, porque eso es lo que le recomiendan a uno cuando más en la miseria está "pasarla bien" para superar. Así que con lo primero que encontré en el closet me fui a Bruno Mars, abrumadora la cantidad de gente. En la primera canción me sentí terrible. experimenté lo que la gente dice "have you ever felt alone in a crowded room" me sentí exactamente así, estaba con 65mil personas mas y me sentía completamente sola, fuera de lugar, mal, aislada... canción más, canción menos y pues obvio que Bruno cantaría "Marry you" derechazo al higado y patada a la cara. Escuchar esa canción me dolió de formas que no creía posible y lloré, lloré, pensé en tantas tonteras del porqué mi premisa siempre fue "no quiero casarme nunca", quizas si no hubiera sido así seguiriamos juntos, y pensaba esto y lloraba, y lloraba porque el nunca tampoco hizo el esfuerzo por cambiar mi convicción, lloré porque a mi nadie nunca me ha pedido matrimonio, lloré porque yo creía tener la relación perfecta y era algo que me hacía sentir bien, incluso orgullosa, y lloré tanto y tan fuerte que mis amigas me abrazaron, me contuvieron, me prestaron su apoyo y me dieron su energía, lograron calmarme y hacerme sentir que no estaba sola. Las demás canciones llegaron más tranquilas, cuando cantó "just the way you are" Me lo tomé personal y me la canté a mi misma, intentando hacerme entender que solo con ser yo misma, como soy, con mis locuras, mis particularidades, mi forma del ver el mundo soy suficiente, que no fui yo quien hizo las cosas mal, que no fue mi personalidad lo que hizo que se alejara, porque definitivamente yo hice todo lo que estaba en mi y desde mi corazón para que todo funcionara. Así que internalicé la canción, la hice mía, me la canté a mi, a mis miedos e inseguridades, a mis kilos de mas y a mi baja autoestima de estos momentos. Fue gratificante honrarme. Luego culminó el concierto con "Uptown Funk" y ese momento fue la euforia, en ese momento disfruté cada acorde, brinqué, drené, solté, sacudí todas las vibras chimbas que estaba en mi ser, me liberé de mi misma y mis pensamientos tóxicos, sané un poquito.

El concierto terminó y yo no era la misma de esa mañana, I guess Bruno Mars' tour was really magic. At least for me.

Ese día me permití entender que no estoy sola, que de verdad hay gente que cree en mi y está ahí, aunque esté en Venezuela o en España, o en Estados Unidos, o en México o en Alemania. que realmente mi mayor miedo a estar sola no es así.

Esto será un proceso largo, eran muchos los sueños, la costumbre, las ilusiones, los planes y el amor, al menos el mío. Pero desde el martes 28 sé que voy a poder sanar de a poco.


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