Mis niveles de ansiedad han bajado notoriamente, poco a poco en las últimas semanas he dicho y repetido muchas veces lo que siento y lo que pienso y eso ha hecho que me vacíe y me sienta mejor. Yo siempre he sentido y pensado que decir las cosas mejora cualquier pena que puedas tener, así no tenga sentido o crea que no generará ningún cambio, lo genera para mi, para mi tranquilidad y paz mental.
Las últimas semanas han sido muy movidas, siento que la separación de Pedro y yo fue hace muchísimo, ya estoy de pie, ya el chorro de lágrimas y desesperación se ha ido cerrando, queda todavía un pequeño orificio por donde se escapan unas cuantas lágrimas y lamentos de cuando en cuando, cuando me preguntan por él, o por cómo me siento de verdad. Estoy de pie, estoy desenfocada todavía, medio en el limbo, medio sin ocuparme de mi, medio sin soluciones a mi estado económico, que es lo que mas me complica ahora, pero de pie y sintiendo que de nuevo tengo yo solita las riendas de mi vida, que no dependo de la opinión de nadie para moverme o hacer las cosas.
He hecho un sin fin de actividades los últimos dos fines de semana, he visto las películas que quería ver, renuncié a mi trabajo, me metí en el rollo de una presentación de bachata, he salido con mis amigos chilenos, los que hice aquí que no son heredados ni prestados, que son solo míos, aprendí a hacer pan de jamón, me emborraché con mi amiga A y me hice una lista de las cosas que no me gustaban de Pedro, intento hacer cosas que me llenen: cantar, salir bailar, hablar con amigos, comer, aprender, todo eso me ayuda poco a poco a sacar de mi sistema a Pedro. Ya desde hace un rato no estoy esperando a que se arrempienta ni que me diga para volver, y sinceramente no quiero que lo haga, yo no merezco eso. No merezco, después de todo lo que hice por él, por mi y por nosotros y por todo lo que pasé en noviembre, que venga a decir "me equivoqué, lo siento, me arrepiento". Eso inflaría mi ego, pero también me haría volver a recordar lo que fuimos y lo que dejamos de ser, el potencial de nosotros como pareja y quizás lo fácil que sería intentarlo de nuevo, y no ncesito eso. Yo no me imaginé jamás viviendo sola, nunca fue un life goal ni nada... Pero bueno, me tocó, acá estoy, ahora si me creo un poco el cuento de que lo puedo hacer, de que soy capaz y tengo cómo, que no estoy sola y que en definitiva yo siempre fui demasiado... el siempre se sintió desminuído, con todo en su vida, con su trabajo, conmigo... el siempre ha creído que no merece nada de lo bueno que le pasa en su vida... y ya yo no puedo ni quiero tampoco estar ahí diciendole que es más que good enough, el de las crisis, las inseguridades fue el, a quien siempre había que prestarle atención era a el, jamás fui la protagonista. Sonará raro, pues una de las cosas que le dije a el cuando empezamos a salir era que no me gustaban las flores, pero el con eso interpretó que no me gustaba ningún tipo de detalles, interpretó que no deseaba celebrar fechas especiales, y sabes qué? yo si deseo saber que la otra persona se acuerda de mi con lindos detalles inesperados, que disfrute celebrar en algunas ocaciones las fechas especiales y que recuerde decirme con regularidad que me quiere, que se atreva a romper sus propias reglas por mi, a hacer locuras, de las que a mi se me ocurren y de soltarse el moño conmigo. Es muy pronto para pretender entablar una relación, pero de hacerlo desearía que fuera con alguien que no se lleve toda la atención ya no quiero ser psicopedagoga a puertas cerradas.
Defintivamente el tiempo tiene su magia con este tipo de heridas sentimentales, la distancia física también, nada de esto estaría pasando si yo me hubiera quedado diciendo que lo entendía al mil por ciento y viviendo en el mismo espacio.
Sigue habiendo demasiadas cosas que me confunden, que me hacen sentir nostalgia y que me alteran o me hacen sentir mal, pero no queda nada mas que esperar...
Mientras todo pasa me voy encontrando conmigo misma, y con las cosas que disfruto.
Las últimas semanas han sido muy movidas, siento que la separación de Pedro y yo fue hace muchísimo, ya estoy de pie, ya el chorro de lágrimas y desesperación se ha ido cerrando, queda todavía un pequeño orificio por donde se escapan unas cuantas lágrimas y lamentos de cuando en cuando, cuando me preguntan por él, o por cómo me siento de verdad. Estoy de pie, estoy desenfocada todavía, medio en el limbo, medio sin ocuparme de mi, medio sin soluciones a mi estado económico, que es lo que mas me complica ahora, pero de pie y sintiendo que de nuevo tengo yo solita las riendas de mi vida, que no dependo de la opinión de nadie para moverme o hacer las cosas.
He hecho un sin fin de actividades los últimos dos fines de semana, he visto las películas que quería ver, renuncié a mi trabajo, me metí en el rollo de una presentación de bachata, he salido con mis amigos chilenos, los que hice aquí que no son heredados ni prestados, que son solo míos, aprendí a hacer pan de jamón, me emborraché con mi amiga A y me hice una lista de las cosas que no me gustaban de Pedro, intento hacer cosas que me llenen: cantar, salir bailar, hablar con amigos, comer, aprender, todo eso me ayuda poco a poco a sacar de mi sistema a Pedro. Ya desde hace un rato no estoy esperando a que se arrempienta ni que me diga para volver, y sinceramente no quiero que lo haga, yo no merezco eso. No merezco, después de todo lo que hice por él, por mi y por nosotros y por todo lo que pasé en noviembre, que venga a decir "me equivoqué, lo siento, me arrepiento". Eso inflaría mi ego, pero también me haría volver a recordar lo que fuimos y lo que dejamos de ser, el potencial de nosotros como pareja y quizás lo fácil que sería intentarlo de nuevo, y no ncesito eso. Yo no me imaginé jamás viviendo sola, nunca fue un life goal ni nada... Pero bueno, me tocó, acá estoy, ahora si me creo un poco el cuento de que lo puedo hacer, de que soy capaz y tengo cómo, que no estoy sola y que en definitiva yo siempre fui demasiado... el siempre se sintió desminuído, con todo en su vida, con su trabajo, conmigo... el siempre ha creído que no merece nada de lo bueno que le pasa en su vida... y ya yo no puedo ni quiero tampoco estar ahí diciendole que es más que good enough, el de las crisis, las inseguridades fue el, a quien siempre había que prestarle atención era a el, jamás fui la protagonista. Sonará raro, pues una de las cosas que le dije a el cuando empezamos a salir era que no me gustaban las flores, pero el con eso interpretó que no me gustaba ningún tipo de detalles, interpretó que no deseaba celebrar fechas especiales, y sabes qué? yo si deseo saber que la otra persona se acuerda de mi con lindos detalles inesperados, que disfrute celebrar en algunas ocaciones las fechas especiales y que recuerde decirme con regularidad que me quiere, que se atreva a romper sus propias reglas por mi, a hacer locuras, de las que a mi se me ocurren y de soltarse el moño conmigo. Es muy pronto para pretender entablar una relación, pero de hacerlo desearía que fuera con alguien que no se lleve toda la atención ya no quiero ser psicopedagoga a puertas cerradas.
Defintivamente el tiempo tiene su magia con este tipo de heridas sentimentales, la distancia física también, nada de esto estaría pasando si yo me hubiera quedado diciendo que lo entendía al mil por ciento y viviendo en el mismo espacio.
Sigue habiendo demasiadas cosas que me confunden, que me hacen sentir nostalgia y que me alteran o me hacen sentir mal, pero no queda nada mas que esperar...
Mientras todo pasa me voy encontrando conmigo misma, y con las cosas que disfruto.
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