El martes 28 de noviembre fue un día complicado, desperté sintiendome terrible, y con whatsapp de Pedro en donde me decía que es que se había dado cuenta que era que ya desde hace mucho tiempo no me quería, que no fue una tercera, que no fueron las ganas de vivir cosas nuevas y distintas, que fue que me dejó de amar. Imagina el sonido de mi corazón al leer eso, no solo el corazón, hasta los huesos me sonaron. Desde el sábado estaba rebanandome los sesos pensando mil cosas, porque yo sentía que esto tenía solución, se le podía buscar la vuelta. Tenía los ojos hinchados, rojos, llenos de lágrimas que no dejaban de salir. Lloré sábado, domingo, lunes, martes... Pensé que uno realmente puede secarse de tanto llorar, pero no pasó. El martes 28 tenía un concierto, que veníamos planeando desde hace meses, concierto al que iba a ir por insistencia de Pedro, con mis amigas de Viña, a mi Bruno ni frío ni calor, pero bueno, eran meses de mensajes por un grupo de whatsapp, planificación y demá...
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