Desde niña siempre quise ser actriz, salir en comerciales, en la tele, en el club de los tigritos, bailar para los mini pops, hacer obras de teatro, resaltar entre la multitud, ser famosa. Mi madre, la mujer más maravillosa del mundo, me llevó a a cuanta audición pudo, hasta que por cansancio o frustración yo desistí de ese sueño... Mucho tiempo después estuve en un grupo de teatro de la iglesia, era divertido aunque fueran obras de la vida de Jesucristo y las distintas vírgenes, dejé de hacer eso y empecé mi trabajo como recreadora, qué experiencia tan indescriptible, profesión que ejerzo de manera activa desde hace casi 10 años.
Lo que me lleva a pensar que, al menos en mi, aunque no dudo que todos tengamos un poquito de eso, hay una necesidad de ser alguien más, de actuar diferente, de quitarse una máscara para ponerse otra en algún momento de la vida y jugar distintos papeles.
Yo disfruto siendo de cuando en cuando un hada del bosque, una ejecutiva cuadrada, una maestra dulce, una loba seductora, la psicóloga del loco e incluso la loca del psicólogo, disfruto cambiar, tener matices, representar papeles distintos. Creo que todos lo hacemos, tú no?
Lo que me lleva a pensar que, al menos en mi, aunque no dudo que todos tengamos un poquito de eso, hay una necesidad de ser alguien más, de actuar diferente, de quitarse una máscara para ponerse otra en algún momento de la vida y jugar distintos papeles.
Yo disfruto siendo de cuando en cuando un hada del bosque, una ejecutiva cuadrada, una maestra dulce, una loba seductora, la psicóloga del loco e incluso la loca del psicólogo, disfruto cambiar, tener matices, representar papeles distintos. Creo que todos lo hacemos, tú no?

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