Querido Santa, tengo más de un par de años que no te escribo la carta, no he actualizado contigo mi nueva residencia y la verdad es que no te había escrito porque tenía en la vida todo lo que quería y más...
El 2017 ha sido un año totalmente difrente a los anteriores por muchas cosas, conseguí un empleo nuevo, decidí mejorar mi situación laboral, hice cambios físicos que quería tener desde hacía mucho tiempo (me hice un tatuaje y me pinté finalmente el cabello de turquesa) he estado muy bien de salud, mi estatus migratorio en Chile es estable, ya con residencia, vi a mi mamá a principios de año y pude reglarle muchos abrazos, sonrisas y momentos muy ricos, he mejorado mis relaciones con amigos y me siento bien... Perdí algo importantísimo en el camino, que me ha hecho sentir muy triste por un tiempo, he intentado no poner ese sentimiento por encima de todo lo bonito que me ha pasado en este año, por eso mi carta. Querido Santa, de verdad me he portado demasiado bien, he sido honesta, he tenido paciencia de oro, he mantenido la cordura, he incluso sonreído cuando todo lo que quiero hacer es lanzarme a llorar de forma desconsolada, he sido fuerte por mi y como por 3 personas más, he trabajado mis problemas internos y me he abierto a nuevas amistades, más profundas, ya no añoro tanto todo lo dejado en Venezuela y aunque parte de lo que perdí este año era mi roca, mi familia, mi corazón y mi hogar, me siento un poquito más en casa, entonces a lo que voy es que quiero que para cerrar el 2017 y abrir las puertas del 2018 me ayudes a seguir manteniendo la cordura, a aprender a esperar sin ansiedad y también a soltar un poquito más rápido el pedazo de cuerda al cual todavía me aferro con esperanzas estériles. Eso es todo. A los 30 años ya puedo defenderme mejor y comprarme el carro eléctrico que siempre quise, pero que ahora veo no era ni un poquito necesario, todo lo que necesité siempre lo tuve y no me lo traías tú, me lo daba mi mamá y mi familia...
Santa, feliz navidad!
El 2017 ha sido un año totalmente difrente a los anteriores por muchas cosas, conseguí un empleo nuevo, decidí mejorar mi situación laboral, hice cambios físicos que quería tener desde hacía mucho tiempo (me hice un tatuaje y me pinté finalmente el cabello de turquesa) he estado muy bien de salud, mi estatus migratorio en Chile es estable, ya con residencia, vi a mi mamá a principios de año y pude reglarle muchos abrazos, sonrisas y momentos muy ricos, he mejorado mis relaciones con amigos y me siento bien... Perdí algo importantísimo en el camino, que me ha hecho sentir muy triste por un tiempo, he intentado no poner ese sentimiento por encima de todo lo bonito que me ha pasado en este año, por eso mi carta. Querido Santa, de verdad me he portado demasiado bien, he sido honesta, he tenido paciencia de oro, he mantenido la cordura, he incluso sonreído cuando todo lo que quiero hacer es lanzarme a llorar de forma desconsolada, he sido fuerte por mi y como por 3 personas más, he trabajado mis problemas internos y me he abierto a nuevas amistades, más profundas, ya no añoro tanto todo lo dejado en Venezuela y aunque parte de lo que perdí este año era mi roca, mi familia, mi corazón y mi hogar, me siento un poquito más en casa, entonces a lo que voy es que quiero que para cerrar el 2017 y abrir las puertas del 2018 me ayudes a seguir manteniendo la cordura, a aprender a esperar sin ansiedad y también a soltar un poquito más rápido el pedazo de cuerda al cual todavía me aferro con esperanzas estériles. Eso es todo. A los 30 años ya puedo defenderme mejor y comprarme el carro eléctrico que siempre quise, pero que ahora veo no era ni un poquito necesario, todo lo que necesité siempre lo tuve y no me lo traías tú, me lo daba mi mamá y mi familia...
Santa, feliz navidad!
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