Creo que siempre es más difícil avanzar y comenzar de cero cuando las razones por las que dejas a tu país no es un simple viaje de estudios, trabajo y/o placer. Cuando sientes que te vas huyendo, que no hay otro momento sino YA, AHORA, porque no sabes si mañana cierran la frontera o la aerolinea se va, o suben el dolar o en el peor de los casos te pegan un quieto y quieto quedaste con las ilusiones y la vida desparramada en el suelo; es difícil despegarse de la gente, lo habitual, los afectos.
Ahora que me fui me siento censurada, me siento como mal al decir que acá estoy bien, que estoy tranquila, que puedo construir sobre bases sólidas un futuro, que me puedo planificar, que es posible salir a caminar y que si se me acaba la leche puedo bajar y ya, que mis problemas ahora son las predicciones del clima y lograr levantarme temprano aunque no haya salido el sol. Es tratar de ser humilde para no "restregarles" la felicidad a los otros en la cara y herir susceptibilidades, es intentar justificar mi salida sin juzgar a quien se queda, pero con ganas de gritar "no te lo cales, vente", vente que aquí no te roban, vente que puedes caminar de noche, vente que puedes comprar 4 pastas de dientes, y finalmente, vente que te extraño y me siento culpable por haberte dejado allá en el completo caos.
Ajá, la culpa. Me siento culpable por dejar a mi mamá sola, por dejar a la suerte de los oportunistas lo que hace mucho fue mi país pero que lamentablemente ahora veo con terror, me siento culpable por no poder hacer más por mi familia y amigos, por no tener el dinero para acomodarlos con pasajes y casas en cualquier otra parte del mundo, me siento también culpable por no poder brindarle un abrazo a los quiero cuando se sienten mal o ahogados, culpable, siempre culpable, de que me fui, de que huí.
Y en el fondo sé que cada quien debe acomodar su vida, como le parezca, donde le de la gana, que tengo derecho a vivir la vida que me quiera procurar, con todo lo que eso conlleva, lo sé, puedo dejar de sentirme mal. Quizás son ganas de sabotearme la felicidad al pensar todo esto, quizás es la única manera que tengo para no decir a plenitud que estoy feliz, siempre el humano buscando maneras y caminos para sentirse miserable, incompleto, infeliz, culpable!
Ahora que me fui me siento censurada, me siento como mal al decir que acá estoy bien, que estoy tranquila, que puedo construir sobre bases sólidas un futuro, que me puedo planificar, que es posible salir a caminar y que si se me acaba la leche puedo bajar y ya, que mis problemas ahora son las predicciones del clima y lograr levantarme temprano aunque no haya salido el sol. Es tratar de ser humilde para no "restregarles" la felicidad a los otros en la cara y herir susceptibilidades, es intentar justificar mi salida sin juzgar a quien se queda, pero con ganas de gritar "no te lo cales, vente", vente que aquí no te roban, vente que puedes caminar de noche, vente que puedes comprar 4 pastas de dientes, y finalmente, vente que te extraño y me siento culpable por haberte dejado allá en el completo caos.
Ajá, la culpa. Me siento culpable por dejar a mi mamá sola, por dejar a la suerte de los oportunistas lo que hace mucho fue mi país pero que lamentablemente ahora veo con terror, me siento culpable por no poder hacer más por mi familia y amigos, por no tener el dinero para acomodarlos con pasajes y casas en cualquier otra parte del mundo, me siento también culpable por no poder brindarle un abrazo a los quiero cuando se sienten mal o ahogados, culpable, siempre culpable, de que me fui, de que huí.
Y en el fondo sé que cada quien debe acomodar su vida, como le parezca, donde le de la gana, que tengo derecho a vivir la vida que me quiera procurar, con todo lo que eso conlleva, lo sé, puedo dejar de sentirme mal. Quizás son ganas de sabotearme la felicidad al pensar todo esto, quizás es la única manera que tengo para no decir a plenitud que estoy feliz, siempre el humano buscando maneras y caminos para sentirse miserable, incompleto, infeliz, culpable!
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